Los caninos superiores incluidos

Dos Radiografías que muestran problemas de salida de colmillos superiores

16.09.2012

Un diente incluido es aquel que no puede salir de forma espontánea. Entre las inclusiones dentarias destaca, por frecuencia e importancia, la del canino (colmillo) superior.

El canino superior incluido sufre una desviación, habitualmente hacia la zona interna (paladar), que impide su salida.

Con mucha frecuencia al hacer la historia clínica nos encontramos con antecedentes familiares de otros dientes incluidos, o de dientes de leche que no se llegaron a caer, o de espacios entre los dientes. Es muy importante vigilar la erupción dentaria en aquellas familias en las que ha habido algún  caso de dientes incluidos.

Para diagnosticar estos problemas contamos con diferentes medios. Los fundamentales son: la historia clínica, la observación bucal, la palpación de las encías, las radiografías y el escáner dental. De forma sistemática se deben mirar los dientes y palpar las encías de la zona de los caninos superiores cuando los niños se acercan a los diez años. Ésta exploración es muy rápida, sencilla y de gran valor diagnóstico. Si la observación y la palpación nos hacen sospechar un problema de erupción del canino se hará una radiografía panorámica (ver las imágenes) que nos dará un diagnóstico bastante preciso del problema. Es fundamental el diagnóstico precoz ya que, con medios muy sencillos, en muchas ocasiones conseguimos simplificar el tratamiento de forma notable.

En aquellos casos que no se han diagnosticado tempranamente o no han tenido una evolución favorable será preciso estudiar la necesidad de realizar un tratamiento ortodóncico para conducir el diente incluido a su posición correcta. En ocasiones estará indicado recurrir al diagnóstico con escáner dental para localizar con más precisión la posición del diente incluido y las estructuras vecinas.

Lo más importante de todo lo explicado es la necesidad del diagnóstico precoz mediante una sencilla exploración que no se debe demorar más allá de los diez años de edad, fundamentalmente en los niños de aquellas familias que han tenido historia de problemas de erupción dentaria.


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